Dime de qué trabajas y te diré cómo alimentarte

Debido a que la alimentación es uno de los factores que afectan a la salud, es muy importante que la adaptes a la actividad laboral, para mejorar tu rendimiento y reducir la fatiga. De esta forma mantendrás tu cuerpo más sano y lograrás un mayor nivel de bienestar.

En este artículo te diremos cómo te conviene alimentarte según el tipo de trabajo en el que te desempeñás. No obstante, más allá de la tarea que realices, debés incluir en tu dieta al menos tres comidas (desayuno, almuerzo y cena) y, si transcurren más de cuatro horas entre tus comidas principales, te conviene agregar comidas intermedias, como una merienda ligera. Así evitás padecer una hipoglucemia o descenso de glucosa en la sangre, lo cual repercute negativamente sobre el rendimiento y la capacidad de trabajo. Además eludís la sensación de ansiedad que generalmente conduce a comer más de lo necesario. Al mismo tiempo tenés que ingerir líquidos suficientes para compensar las pérdidas que se producen por sudor, heces y orina principalmente. Se recomienda tomar agua, caldos, sopas, jugos o infusiones suaves.

Si te desempeñás en un trabajo sedentario, debés optar por los platos con moderado aporte de energía, grasas y alcohol, para que el organismo pueda soportar fácilmente la digestión, evitando la pesadez digestiva y la somnolencia. Debés incluir en tu dieta ensaladas, legumbres, carnes rojas, pescados y frutas.

En cambio, si realizás diariamente tareas que implican un gran desgaste físico, debés hacer énfasis en aquellos alimentos que brinden un aporte importante de energía para no limitar tu capacidad laboral ni comprometer tu salud. No pueden faltar en tu dieta el arroz, las pastas, las carnes, los huevos, las papas y las guarniciones de verduras.

Por otra parte, si tu actividad laboral te significa un gran estrés psíquico, debés elegir aquellos alimentos que te aporten los nutrientes que intervienen directamente en la concentración, la memoria, el rendimiento intelectual y el estado de ánimo. Tu dieta debe contener cereales integrales, frutos frescos, hígado, carnes (en especial la de cerdo), legumbres y aceites de oliva o semillas.

A falta de comedores de empresa abiertos a media noche, los trabajadores nocturnos consumen generalmente alimentos muy grasos, acompañados de gaseosas o cafés. Esto hace que la alimentación sea desequilibrada, afectando la salud y la capacidad laboral de la persona. Si sos uno de ellos, te recomendamos que te lleves al trabajo una vianda que contenga una ensalada completa, una porción de carne o pescado, y una fruta o un lácteo sencillo como postre.

Por último, si tu trabajo te exige comer afuera, tratá de programarte una hora fija para las comidas y de respetarla siempre que sea posible. Asimismo, evitá los restaurantes de comida rápida que ofrecen alimentos y salsas excesivamente grasos, y elegí menús más livianos, que contengan verduras, arroz, carnes, legumbres y pescados.

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